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Julio César, ¿Cuánto tiempo llevas en España?
Vine en 1992. La verdad es que tenía muchas ganas de conocer este país ya que mi padre era español. Desde pequeño había oído hablar mucho de estas tierras, así que inmediatamente aterricé en Barajas, me fui a Lago, un pueblo del Bierzo de donde era mi viejo.
¿Fueron muy difíciles esos primeros días pese a que tenías familia?
Pues sí, pese a que tenía familia esos primeros días fueron bastante difíciles. En esos años era todo algo más complicado, pero tenía que buscar trabajo, asi que me tocó buscar empleo en la construcción.
Para una persona egresada de la facultad de filosofía, debió de ser una experiencia muy fuerte tener que trabajar en la construcción...
No había mucho de dónde elegir. Comencé a trabajar como ayudante y así fui conociendo el oficio, hasta que en el 98, decido por fin seguir trabajando por mi cuenta.
Actualmente eres miembro de la Biblioteca República Dominicana. ¿Cómo llegas al mundo de la cultura?
Desde finales de 1993 cuando me traslado a Madrid enseguida me vinculo con la comunidad dominicana que ya empezaba a organizarse en Asociaciones. Nos veíamos los domingos en Aravaca. En aquella época intentamos hacer una revista como la tuya, se llamaba Tribuna Dominicana, pero no teníamos acceso a Internet como ahora; además el agobio que nos causaba el trabajo y otras obligaciones hizo que no pudiéramos seguir adelante.
¿Qué proyectos tiene la Biblioteca? ¿Por qué es tan importante participar en la vida cultural de la comunidad?
Proyectos en curso como las tertulias literarias nos ponen en contacto con personas que se interesan por la cultura. Los dominicanos no somos simplemente el merengue, la bachata, los bares y esas cosas. Tenemos intelectuales, literatura, artistas. Tenemos mucho que aportar a la sociedad española.
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